La cavidad llamada como Coves de Sant Josep es conocida y habitada por el ser humano desde hace unos 17.000 años. Así lo demuestran los yacimientos arqueológicos encontrados a su entrada, desde pinturas que datan del periodo Magdaleniense hasta grabados en la roca.

La cavidad se desarrolló en el periodo del Triásico Medio y está compuesta en su mayoría por piedra caliza. Se desconoce el origen del río y el final de la cueva. Representa la cavidad de mayor recorrido de la provincia de Castellón, y la segunda de la Comunidad Valenciana. Además, gracias a su fuente de agua, es uno de los ríos subterráneos navegables más largos de Europa.

Historia

Antes de los adelantos del siglo XX, importantes historiadores como J. Cavanilles, Sebastián Miñano, o Pascual Madoz, ya citaron en sus obras sobre geografía la existencia de esta cavidad, conocida desde hace unos 17.000 años.

La existencia de un poblado íbero, indica que la cueva también fue conocida y explorada en esa época, igual que durante la época romana, a la vista de una lápida encontrada dedicada a Ciao Cneo Craso, hijo del cónsul romano Marco Licinio Craso.

El naturalista Josep Cavanilles, a finales del siglo XVIII, en sus “Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reino de Valencia” (pags. 115-116 Vol I) dice “… se han aprovechado para el riego las aguas que nacen por la raíz del Cerro de San Josep… al mediodía y casi al nivel de la rambla o río Belcaire, que corre por su derecha, tiene dos cuevas que se comunican… aún en estaciones muy secas sale un pie cubico de agua…”

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